Era a mediados de los años noventa cuando pude oír unas palabras de Diamantino García, un cura obrero de Sevilla, cuando le preguntaban si él pertenecía a la extrema izquierda, respondiendo con sigilo, seguridad y dignidad, "no, yo soy de extrema necesidad". Él se había entregado con gran compromiso y generosidad a la lucha por la dignidad de los más pobres en Andalucía.Diamantino me viene a la memoría por aquello de la "extrema necesidad" y que ahora se convierte en "extrema dignidad" en el caso de Aminetu Haidar. Ella es un claro ejemplo de lo más auténtico del ser humano; dispuesta a dar su vida por una causa tan creíble como la "dignidad de un pueblo"seguir leyendo
Caminando en el desierto
URGENTE DESDE LA PLATAFORMA DE AOPOYO A AMINETU HAIDAR EN EL AEROPUERTO DE LANZAROTE, de Tirsa Alonso Afonso
Nuestra Era
Esta es la era
de la soledad y el silencio
los amantes son desconocidos
que vagan tomados de las manos
por aceras distintas
en las interminables calles
de ciudades perdidas.
Los transeúntes cabizbajos
van tropezando con
la podredumbre del futuro
que anuncian los lumínicos
de rascacielos invisibles.
Los niños se arrastran
mudos y descalzos
cargando sus penas
en busca del presente.
Mientras
el mundo va nadando
en aguas turbias
de ríos hediondos
que desembocan en el umbral
del nuevo milenio.
En esta edad
de hambrunas y guerras
en esta era
en que a nadie
se le ocurre pedir
una palanca para mover el mundo.
Mohamed Salem Abdelfath “Ebnu”,
poeta saharaui
La Era.
Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala regando el tiempo.
Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces: la tierra llora.
La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.
Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo
si es preciso, por vivir.
Por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa
Silvio Rodríguez









