
Griegas
europeas
africanas
No importa el continente,
Todas las exiliadas por una fuerza superior sufren la misma suerte..Toda mujer que siente ese duelo en sus carnes es una Hécuba, y esa Troya está en Palestina, en Bosnia, en Afganistán en el Congo...en cada espacio sobre la faz de la tierra donde la guerra desate las lágrimas de una mujer que no sólo llora por sus muertos, porque las eternas perdedoras de cada batalla después de perder esposos e hijos se convierten, las más de las veces, en botín de guerra.
Son las nuevas troyanas.
Es lo que pienso, cuando leo las historias de H Z ...cuando veo a Vira que salió huyendo de Bosnia y a pesar de los años que lleva en España aún no se le ha quitado el miedo ...y sigue huyendo de si misma..cuando paso por la calle Montera y veo apostadas en las esquinas caras que no necesitan trenzas para parecer colegialas.Cuando escucho historias de mujeres inmigrantes , que nunca salen en las noticias,(sólo cuando las matan) y cuando.....
El mundo no ha cambiado tanto". En toda la historia son las mujeres las que siempre han hecho el testamento de lo que han sido las guerras"

Al exilio síquico las troyanas sumaron pues el civil. Humillando a las hijas, madres y esposas troyanas, los griegos lanzaban su victoria hacia una dimensión profunda, radical y eternamente irreversible: de ese modo Troya desaparecía para siempre no solo de la superficie de la tierra sino de la memoria de las generaciones futuras, en cuyo horizonte nada iba a quedar de Troya, nada que pudiera mover a la evocación, la admiración o la devoción. Los jefes griegosofrecieron antes, durante y después de la guerra la más depurada demostración de las estrategias que se han de poner en práctica para vencer, ejemplo bien aprovechado en la historia futura de occidente: violaron principios de humanidad (se dispusieron incluso a degollar a sus hijos, como quiso hacer Agamenóncon Ifiginia con tal de obtener buenos vientos para que la flota griega pudiera llegar a Troya); violaron principios religiosos, profanando templos e imágenes de dioses (Ayax arrastró la estatua de Atenea, a la que estaba abrazada Casandra); y violaron principios de guerra (dejaron sin sepultura al rey troyano).El mayor ejemplo lo dio Ulises, tal vez el primer teólogo, el más sofisticado ideólogo de este mundo, el nuestro, que ha sabido gratificarlo dedicándole una de los dos grandes monumentos de la cultura literaria de la antiguedad occidental, La Odisea. Las armas legadas por Ulises, que han asegurado el triunfo a quienes han sabido utilizarlas, se llaman astucia, intriga, falsedad. Ulises convenció a Agamenón de que llamara con engaños a su hija Ifigenia para sacrificarla; ideó el caballó que superó las murallas de Troya; y persuadió al ejército triunfador de que se debía matar al hijo de Héctor, el niño Astianacte, porque “no habia que criar al hijo de un sobresaliente padre” si este ha sido un enemigo.
Bajo el fuego de las antorchas, no habría más Troya; con la autividad de sus mujeres, no más troyanos. No quedó memoria del valor, la dignidad, las riquezas y virtudes de ese pueblo. Y para que ello fuera así todos sus hombres debieron ser eliminados y sus mujeres afrentadas bajo la custodia de los vencedores.

Se llama y Aisha y no tiene nariz ni orejas. Su marido talibán se las cortó porque se sentía ofendido. Ese es el motivo por el que su rostro aparece esta semana en la portada de la revista Time bajo el título: "Qué pasa si nos vamos de Afganistán." Y ese titular es el motivo de que la revista haya levantado un polémico debate sobre periodismo y política.
Con sólo 12 años fue entregada a un caudillo talibán como compensación
Aisha tiene 18 años, pero a los 12 fue entregada, junto con su hermana, a un caudillo talibán de acuerdo con una costumbre tribal llamada baaz, que sirve para arreglar conflictos entre clanes. En este caso, un crimen. Su tío había matado a un familiar del guerrillero. Al llegar a la edad núbil, fue desposada a la fuerza con el caudillo pero, dado que él estaba guerreando, Aisha y su hermana fueron enviadas a casa de sus cuñados
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Ocho años de guerra no han liberado a las afganas
El caso de Aisha, desfigurada por su marido, desata una polémica en EEUU sobre el papel de las fuerzas extranjeras en Afganistán. Los aliados y Karzai quieren ahora dialogar con los talibanes
El 29 de enero de 2002, George W. Bush declaró: "La bandera estadounidense ondea en nuestra embajada de Kabul. Y, hoy, las mujeres de Afganistán están libres". Más de ocho años después de las entusiastas palabras del ex presidente de Estados Unidos y de la caída del régimen fundamentalista de los talibanes, he aquí una terrible realidad: Aisha, de 18 años, fue desfigurada porque intentó huir de la familia que la trataba como una esclava. Le cortaron la nariz y las orejas en nombre de una supuesta tradición pastún que permite a los hombres, embrutecidos por 30 años de guerra, cometer cualquier tipo de barbaridades.
La imagen del rostro de Aisha está dando la vuelta al mundo desde su publicación en la portada de la revista Time, en su última edición. La historia de esta joven casada por la fuerza plantea serias preguntas: ¿Qué se ha hecho durante ocho años por las mujeres afganas? ¿Es necesaria la presencia de las fuerzas de la OTAN para luchar contra el fundamentalismo?
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La humanidad posee dos alas:una es la mujer y la otra es el hombre.Hasta que las dos alas no estén igualmente desarrolladas la humanidad no podrá volar.Si una de las alas permanece débil el vuelo será imposible”. (Necane Lauzirika