
Siempre sigue escribiendo, en las palabras se va la vida, el pensamiento, se va el sentimiento, dejamos que nos conozcan de alguna manera y en la expiación nos constituimos. Borges escribió alguna vez que “en las letras de 'rosa' está la rosa, y todo el Nilo en la palabra 'Nilo', en tus palabras estás vos, todo lo que sos, lo que fuiste, lo que serás. En la orilla de una coma, en el muelle de una oración, en el espacio de un hiato nos abrazamos unos con otros a través de esas palabras que a través de tu concepción podemos leer. No dejes nunca de escribir, porque la vida son esas palabras que escribimos en algún momento sobre un boleto, sobre una caja de pizzas, sobre un block de hojas nuevos, bajo la luz de un farol, bajo la luz del sol, en una noche de tormenta, en una tarde de primavera, un mediodía de verano. Las palabras son los sueños que laten por dentro, son las muletas con las que conducimos nuestras ideas para que lleguen lo más lejos que puedan. Nunca dejes de escribir, los papeles sobre los que escribimos son telones de cielo, retazos de momentos que permanecen por más que todo cambie, que nosotros cambiemos. Tus palabras sobre el papel, sobre el monitor, en la red, en un libro, sobre una pared permanecerán más allá del desenlace de nuestras vidas. No pueden arrancarle el alma a las palabras.
La memoria es a veces insegura parcial, y nunca espera, y casi siempre olvida, pero siempre algo permanece y la palabra nos permite asociar, palabras que disparan tiempos, sonrisas, llantos, pesadillas y promesas.
No tengamos miedo, no dejemos de decir, de hacer, de caminar, de luchar, de escribir. Nosotros hacemos que el mañana salga y lo dejamos plasmada con cada palabra.
Tus palabras, mis palabras, nuestras palabras no nos dejan. No pueden robarnos el habla, las palabras, no pueden expulsarnos del camino, y si lo hicieran seguirán nuestras palabras hablando por nosotros mientras escribamos.
Las palabras permanecen como espejo de un contexto, de un momento (irrepetible) que se proyecta sobre esos textos y nos cuentan lo que pasó.
Escribimos porque podemos, porque queremos, porque debemos…
Escribimos contra el miedo, contra la opresión, contra la represión, contra el dolor.
Escribimos por pasión, por amor, por convicción, por necesidad.
Escribimos contra el tiempo, contra la distancia, contra las fronteras, contra las atrocidades, contra los rencores y las diferencias.
Escribimos pese, por y para los demás.
No dejemos de escribir… y vos nunca nos dejes sin tus palabras, leerte es un placer (al margen de los sufrimientos que esas lecturas puedan provocarnos por la realidad que reflejan).
Me voy de gira ,y mis palabras siguen sin querer volver para despedirme como hacia siempre. Alguien las ha robado de mi mente. Pero os dejo las de un amigo, que siempre me acompañan en esta orilla.
Hasta la vuelta.