La luna llena marcaba una línea muy nítida en las sombras que proyectaban los árboles y las casas en la plazoleta. Los niños jugaban a saltar esa línea divisoria en las noches de verano, encorriéndose unos a otros entre la parte clara y la parte oscura. Los niños se encendían y se apagaban según en qué lado de la luna estuvieran. Formaban dos bandos. El juego consistía en imaginarse invisibles en la parte oscura de la plazoleta, como si se encontraran en la cara oculta de la luna, y en sentirse muy vulnerables mientras la luna los iluminara directamente fuera de las sombras. Cerca de aquella plazoleta donde los niños jugaban había un cine al aire libre. Estaba en la cara oculta de la luna. De la pantalla emergían voces y gemidos, sonidos de galopes, de tiroteos y canciones que se solapaban con los gritos de los niños. También de ese lado de las sombras estaba tendido el mar, cuyo latido se oía durante la noche después de una tormenta. Siempre he creído que aquella plazoleta dividida en dos por la luz de la luna en verano era la imagen del subconsciente o tal vez una representación de nuestro cerebro, que posee un alvéolo oscuro e imaginativo y otro racional y metódico. La vida se desarrolla según el bando que cada uno eligió en esa plazoleta bajo la luna llena. Había una niña de trenzas rubias que, al iniciarse el juego, siempre se decidía por el lado de la oscuridad. Apenas sus compañeros comenzaban a saltar la raya de la luna, ella huía hacia lo más profundo de las sombras y se perdía. Después de hacerse invisible algunas horas, volvía contando las historias que había vivido al oír las voces misteriosas que salían de aquel cine al aire libre, mientras tenía los pies dentro del mar; en cambio, había un niño que siempre optaba por jugar en la cara visible de la luna y nunca lograba entrar en su parte oscura porque trataba de saltar primero su propia sombra y nunca lo conseguía. Cualquiera puede imaginar que aquel niño todavía estará luchando inútilmente contra sus sueños. Aquella niña de las trenzas rubias, que siempre se perdía en la cara oculta de la luna, una noche no volvió. De hecho desapareció durante mucho tiempo y la familia, los vecinos, sus compañeros de juego, realizaron batidas para encontrarla, viva o muerta. La niña rubia no apareció hasta la luna llena de otro verano. En medio de la noche se presentó de nuevo en la plazoleta. La traía de la mano James Dean y ella arrastraba con un anzuelo un pez de oro de gran tamaño, con una esmeralda en cada ojo.MANUEL VICENT
Esta entrada fué de las primeras que conoció esta orilla, en el 2007, y hoy que esta barca se quedará dentro de muy poca anclada (no es una despedida pero si un parón) quiero dejarla aquí.

14 comentarios:
sim, acontece tanto, Momo.
segredos da lua e da memória.
bejos
Oye, querida gata, digo Momo, ¡otra vez te vas...!
Que relato tan pleno de melancolia el que nos dejas, querida amiga
"La vida se desarrolla según el bando que cada uno eligió en esa plazoleta bajo la luna llena".
Este texto fue una excelente elección entonces y ahora. Hay momentos para todo, para escribir, para mantener un blog, para alejarte y regresar en un futuro o simplemente dedicarte a algo que te llene más...
un abrazo y siempre que publiques te leeremos.
que todo vaya bien.
Los segredos Luis de la lua.
Ha sido un placer encontrarte, aunque mi orilla se quede paradita, seguiré visitando la tuya
Aniqva...esta vez no me voy de gira pero ha salido mi plaza a consolidar y tengo que empollar....besinos
Esilleviana a estudiar de momento.
Pero siempre tendré un hueco para leer lo que me gusta.
Un abrazo muy fuerte
Es un precioso relato, la ofrenda de mi Momo antes de partir. Desde luego, jamás escribiré la palabra adiós, no creo en ella. Creo que te seguiré encontrando en distintas orillas, porque así está escrito, porque aún tenemos mucha vida para compartir. De modo que es “hasta enseguida” Amiga Querida, cuando los dioses dispongan y tengamos un mensaje la una para la otra. Besos mi cielo.
Bueno, pues estudia, estudia, seguro que la luna te ayudará a conseguir lo que quieres.
Afortunadamente, las dos ya sabemos en qué lugar nos escondemos, no habrá problemas para encontrarnos.
Un abrazo grande.
Belo extracto!
Gosto que gostes do nosso universal Zeca!
Abraço e não fiques parada muito tempo
Rosa ...bemvinda
Vicent, siempre es una buena elección, tengo guardadas columnas suyas que no tienen desperdicio.
Siento que te ausentes, pero si es por tu bien, consolida hija, consolida.
Un fuerte abrazo y suerte.
eso espero Isabel...GRACIAS
Gostei desta história...
Beijos.
Es un relato con una gran melancolía, s´pongo que la ocasión lo amerita.
Espero que todo este bien.
Abrazos.
Publicar un comentario