Y yo acabo de verte. La soledades la única que se viene siempre conmigo sin necesidad de llamarla, el sosiego la meditación y el silencio , tengo que andar detrás de ellos porque a veces me dan esquinazo. Un abrazo fuerte.
Felicidades, Momo. Eres una tipa magnífica y me encanta celebrar contigo (aunque estés de gira) tu primer aniversario. Me siento afortunado habiendo compartido gran parte de este tiempo contigo.
Diego no conocía la mar.El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.Viajaron al sur.Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.Cuando el niño y su padre al canzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminarla mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre. ¡Ayúdame a mirar!
5 comentarios:
Esta barca ya se ha quedado demasiado tiempo viendo el lago y las orillas, sintiendo el frío del agua que cruza la madera.
Si no?
Es verdad se me está quedando el culo helao.
Ayudame a empujar la barca.
Es una fotografía preciosa. Sugiere muchas sensaciones. Soledad, sosiego, silencio, meditación...
Estoy leyendo tu blog desde el principio.
Y yo acabo de verte.
La soledades la única que se viene siempre conmigo sin necesidad de llamarla, el sosiego la meditación y el silencio , tengo que andar detrás de ellos porque a veces me dan esquinazo.
Un abrazo fuerte.
Felicidades, Momo. Eres una tipa magnífica y me encanta celebrar contigo (aunque estés de gira) tu primer aniversario.
Me siento afortunado habiendo compartido gran parte de este tiempo contigo.
Cuídate, ¿vale?
365 besos.
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