ESTE ES -EN DIBUJO DE RAFAEL SANTOS TORROELLA- EL HOTEL BOUONOL-OUINTANA,DEL PUEBLO DE COLLIOURE, DONDE MURIÓ ANTONIO MACHADO A LAS CUATRO DE LA TARDE DEL 22DE FEBRERO DE 1939 SUS ULTIMAS PALABRAS FUERON: «ADIÓS, MADRE». EN EL BOLSILLO DEL GABAN DEL GRAN POETA, UN PAPELITO RECORDABA A «GUIOMAR»Y OTRO CONTENÍA UNSOLITARIO VERSO: «ESTOS DÍAS AZULES Y ESTE SOL DE LA INFANCIA».CAMINO DE LA MUERTE
En el mes de abril de 1938 los ejércitos nacionalistas avanzaban hacia el Mediterráneo, camino de Castellón. La zona republicana iba a ser cortada en dos y el Gobierno se trasladó a Barcelona. Con él marcharon casi todos los intelectuales refugiados en Valencia, y entre ellos don Antonio Machado. La guerra estaba decidiéndose en los campos de batalla, aunque todavía faltaban por producirse los grandes combates del Ebro. Machado, en esta segunda etapa de su itinerario bélico, había empeorado de salud. Cuando salía a pasear por el jardín de "Villa Amparo" se fatigaba y cada vez acortaba más las salidas. Había enflaquecido y su rostro ya no se parecía al de sus fotos de pocos meses antes. En una de sus entrevistas con Pla y Beltrán, le había confesado: "Tengo la certeza de que el extranjero significaría mi muerte". Una tarde de aquel mismo mes recibió un telegrama de Barcelona urgiéndole a abandonar Rocafort. Al día siguiente, al atardecer, los Machado llegaban al hotel Majestic, donde residieron provisionalmente, hasta que, al cabo de un mes, les instalaron en la residencia del paseo de San Gervasio, propiedad de la duquesa de Moragas. Pero, a pesar de los achaques, de su malestar, continúa escribiendo en aquellos salones vacíos de su nuevo albergue. Inicia sus colaboraciones en "La Vanguardia" y autoriza una edición popular de su romance "La tierra de Alvargonzález", destinada a los soldados del frente. Para que pudiera resguardarse del frío invierno que madrugaba, le llevaron carbón. Don Antonio no abandonaba nunca su viejo abrigo, con el que se envolvía arrellanándose en su sillón. Visita frecuente en aquellos días era la de León Felipe. Y entre fríos, trabajos llegando con los amigos trabajos llegando el día de la partida definitiva de España.
Antonio Machado, acompañado de los suyos y conducido por Corpus Barga, llegó a Collioure el 28 de enero del 39. Desde la estación al pueblo, Barga tuvo que llevar en brazos a doña Ana Ruiz. Al llegar a la plaza principal encontraron el hotel Bougnol-Quintana, en el que quedaron alojados y del cual ya no saldrían ni el poeta ni su anciana madre. Para que el grupo pudiera desenvolverse mejor, la esposa de José Machado cargó con las maletas y don Antonio y doña Ana quedaron en una tienda de antigüedades hasta que Barga, José y la mujer de éste volvieron por ellos. En el pequeño hotel —sólo tiene dos plantas— les recibieron la señora Quintana y su hijo, que les ofrecieron habitación en la planta alta. Al día siguiente, Sarga tomó el tren de París. Los Machado quedaron solos. Doña Ana apenas si puede moverse de la cama, y don Antonio permanece largas horas junto a ella. A veces la deja al cuidado de la hotelera, mientras él y su hermano pasean por las callejuelas del pueblo o van a contemplar el mar. Collioure es alegre, pero para ellos su alegría blanca y azul nada significan. A la hora del almuerzo y de la comida, don Antonio ruega a la señora Quintana que ponga la radio para escuchar las noticias de lo que está ocurriendo en España. La señora Quintana se afana por cuidar a sus huéspedes y les atiende con cariño. Don Antonio, dándose cuenta de su desvalimiento económico, le dice: "Ya que no tengo dinero para pagarte, le haré un poema". El 9 de febrero le escribió a José Bergamín. En la carta le da cuenta de su situación: "Después de un éxodo lamentable, pasé la frontera... en condiciones empeorables (ni un solo céntimo francés), y hoy me encuentro en Collioure... y gracias a un pequeño auxilio oficial, con recursos suficientes para acabar el mes. Mi problema más inmediato es el de poder residir en Francia hasta encontrar recursos para vivir en ella de mi trabajo literario o trasladarme a la URSS, donde encontraría amplia y favorable acogida". Le pide que muestre su agradecimiento a la Asociación de Escritores franceses e insiste en que le solucione su situación económica. Pero, "realmente —refiere José Machado— venía herido de muerte del fatal éxodo... Su grandeza espiritual se sobrepuso a tantas fatigas —espirituales y corporales— con la resignación de un verdadero santo". El cansancio del poeta es inmenso y en uno de sus paseos, le dice al hermano: "¡Quién pudiera vivir ahí tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación!". Fue su última salida. Cayó en cama. El 18 de febrero empeoró su neumonía, complicándosele con una gastroenteritis. Con lo ojos cerrados y ya delirante, repetía: "Merci, madame; mercí, madame", agradeciéndole a la señora Quintana sus cuidados. Sus últimas palabras fueron: "Adiós, madre". Murió a las cuatro de la tarde del día 22. Su hermano encontró, en uno de los bolsillos de su gabán, unos papelitos escritos y arrugados. En uno de ellos recordaba a "Guiomar"; en el otro podía leerse un solitario verso: "Estos días azules y este sol de la infancia". Como Collioure estaba llena de refugiados españoles, la noticia de la muerte del poeta se corrió inmediatamente, y hasta su cuarto del hotel llegaron oficiales y soldados, que cubrieron su cadáver con una bandera tricolor y lo rodearon de flores. Desde París, Jean Cassou pidió que fuera trasladado a la capital francesa para ofrecerle un entierro con gran pompa, pero la familia se negó. Y fue sepultado al día siguiente. El féretro fue llevado a hombros por seis milicianos. Toda la población, hasta el alcalde, le acompañaron al cementerio. Doña Ana Ruiz falleció tres días después que su hijo. Y fue enterrada a su lado, en un panteón que había ofrecido una señora francesa, amiga de la señora Quintana.
Un amigo me pidió que le buscase información sobre Antonio Machado, yo me deslicé por puentes que me llevaron a una parte de la historia que núnca encontré en nigún libro, por eso decidí compartirla con todo el que quiera seguir las piedrecitas que he ido dejando por el camino. Quiero agradecer a ABEL MARTIN su amabilidad en contestarme , y poner a mi disposición información que usaré para un trabajo sobre Unamuno.Estas otras de colores REPUBLICA TEXTOS MACHADO llevan a un sitio par mí,demasiado hondo y ...yo no tengo tantas palabras para haceros llegar todo el sentimiento que me acompañó, en mi viaje por ese puente,no sé si este blog va a tener una travesia larga, pero antes de llegar a puerto quiero tener un rincón llamado "recuperando memoria" .

7 comentarios:
He disfrutado mucho leyendo esta entrada, recordando los libros que leí estando en el colegio, y que sin duda debería recuperar.
Un abrazo
Amiga Momo, tremendamente interesante tu informacion sobre Machado y sus ultimos dias ¡que pena que pasaran esos desastres!
Un abrazo
Bienvenida, Momo. Emociona los últimos días de A. Machado.
¡Gracias por tu correo y tu poema!
Besos antes de irme a dormir.
Gracias Momo por tú busqueda.
Desdeunfaro.
Tu trabajo por la memoria merecería ser más conocido.
La emoción por los rotos, los perdidos, todavía, después de tantos años, estremece.
Espero tu permiso.
Holaaaa
he decidido poner un espacio que sea para recuperar memoria, por esos espacios rotos , perdidos y porque sé que a vosotros también os gustará leerlos.
Desdeunfaro... que alegria,entra y cuentame tus marejadas..
Antiqva Anais anónimo un abrazo , gracias por estar ahí, me dá alegria encontraros.
nán ya te cuento en una carta.
Tawaki, yo también disfruto como un india leyendote.
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