viernes, 2 de noviembre de 2007

El último ángel de la guarda





El último ángel de la guarda


Pancho en las cascadas Lacanja, Selva Lacandona, Chiapas, México.


La tranquilidad de La Selva Lacandona, en México, se ha roto con el huracán Stan, cuyos vientos y lluvias torrenciales han desasosegado también el día a día de los guatemaltecos y salvadoreños, con más de tres millones de damnificados y decenas de personas fallecidas o desaparecidas. Muchos de ellos pertenecen o pertenecían a grupos indígenas que ven como una generación entera se ha esfumado y, con ella, la esperanza de conservar su cultura y su tierra. Estos pueblos oriundos son los verdaderos guardianes de sus hábitats, zonas selváticas de gran riqueza natural. Sin embargo, sus conocimientos milenarios no se tienen en cuenta, como demuestra el hecho de que, desde 1976, desaparecen en México más de 10.000 hectáreas de recursos forestales por año. Sólo en Chiapas, la cobertura forestal está degradada en un 76%. La Selva Lacandona, al sudeste del estado, cobija, alimenta y cura a los lacandones, descendientes directos de los mayas, que se autodenominan hach winik, «gente real». Las dos comunidades lacandonas más numerosas, Naha’ y Lacanja Chan Sayab, que suman unos 700 individuos, cultivan zonas de selva de una forma inteligente, integrando en su agricultura la regeneración de la selva. Su contacto con la tierra los hace expertos en etnomedicina. En la autocuración recurren a más de 47 especies diferentes de plantas, salvajes o cultivadas, con usos que pasan de generación en generación. Para los lacandones, la tierra es religión, en sus vertientes agrícola y curativa, por eso no comprenden cómo el mundo occidental no la respeta. En la foto, Pancho, un lacandón maya de nueve años, observa las cascadas Lacanja, sabiéndose uno de los últimos ángeles de la guarda de esta tierra: su casa.
Ovidio Otxoa



Este artículo lo leí en el 2005 en INTEGRAL se lo envié a casi todos mis amigos, por eso no podía dejar de enviárselo a Momo para que lo tenga siempre presente en su orilla.
Dedicado a mi amigo karacol, y a todos esos caracoles que andan por medio mundo, porque para ellos ,su casa es este planeta.

4 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Por desgracia el sur del país está pasando un mal momento.
Estamos en apoyos.

Tu blog es un paseo cultural y me he enriquecido.

Un placer conocerte.

Saludos agradecidos.

momo dijo...

Lo sé Clarice, sigo las noticias, o lo que nos llega.Esta entrada la tenía pensada antes del huracán, pensé en no ponerla , pero ahora tiene más sentido, porque hacen falta muchos angeles guardianes, para tanta tragedia, la natural, y la provocada.Me agrada mucho que vengas a visitarme, he leido muchos blogs,pero cuando encontré el tuyo ví tantas cosas en común, las palabras, los autores, J Brel, tengo incluso de Clarice cosas guardadas pero ya me dá corte, vas a creer que te copio,por cierto Caetano (si puedo no me lo pierdo )está en Madrid el 18 de este mes.
Bueno ,aquí tienes una amiga, y una ventana por la que puedes entrar a mi casa siempre que quieras.

I. Robledo dijo...

Malos son los desastres naturales, como los que se han cebado con Mexico en dias pasados, pero igualmente malos son los desastres causados por el hombre.

De los naturales, la "madre" se puede recuperar, pero de los causados por el hombre...

Hemos perdido el amor y el respeto a la naturaleza y asi nos va...

Un saludo afectuoso

momo dijo...

gracias Antiqva, a veces creo que ni somos conscientes de ello.
Hace tiempo,al ver por la tv imágenes de desastres (de todo tipo) no podía seguir con lo que estaba, ahora creo que nos han inmunizado, pero yo prefiero el virus a este tipo de vacuna.
Me alegra mucho verte por aquí.
Un abrazo